
La televisión portuguesa ya no se piensa en términos de una sola pantalla. Para SIC, la adquisición de contenidos se mueve en un ecosistema híbrido donde conviven broadcast, streaming, data y alianzas. Así lo explica Theo Wolf, TV acquisition manager, quien resume un cambio de época: “dejamos atrás el modelo único y avanzamos hacia estrategias flexibles y multiplataforma”.
Entre los criterios clave aparecen la segmentación de audiencias y la personalización, la negociación de derechos para múltiples ventanas, la eficiencia de costos (con foco en coproducciones) y el equilibrio entre relevancia local y escalabilidad global. A eso se suma el valor del formato y la propiedad intelectual, cada vez más determinantes.
Del lado de la demanda, el giro es claro. Crecen el consumo on demand y el visionado en múltiples dispositivos, mientras la TV lineal pierde terreno entre los más jóvenes. Sin embargo, mantiene fortaleza en eventos en vivo (especialmente el fútbol), noticias y ciertos géneros tradicionales. El comportamiento es cada vez más híbrido y menos fiel a una sola plataforma, en un contexto de mayor sensibilidad al precio.
En este escenario competitivo pero previsible, la TV abierta sigue apostando por realities, game shows y formatos de daytime con rendimiento probado. La ficción (en particular las telenovelas) continúa como pilar: historias largas, emocionalmente potentes y con potencial de extensión multiplataforma. “Buscamos masividad, eficiencia y capacidad de cruzar pantallas”, señala Wolf.
Al evaluar proyectos internacionales, el foco está en historias universales con anclaje cultural, personajes sólidos y arcos emocionales claros. Se valoran la adaptabilidad, el historial en otros mercados y las estructuras de coproducción. El catálogo de SIC combina drama serial, entretenimiento, factual y contenidos infantiles, con una mirada creciente hacia su OTT OPTO SIC y acuerdos con plataformas globales como Disney+, Prime Video y Netflix.
De cara al futuro, el rol del buyer se expande: curar portafolios multiplataforma, definir ventanas y combinar intuición editorial con lectura de datos. “Habrá que reaccionar más rápido, asumir riesgos calculados y competir por talento y formatos”, concluye.