Fábula: identidad social y mirada crítica para crecer

Los hermanos Larraín repasan en Guadalajara las claves detrás del éxito internacional de la productora chilena

Con una identidad marcada por lo social y una autocrítica constante, Fábula se consolidó como una de las productoras más influyentes de América Latina. Así lo plantearon sus fundadores, Pablo y Juan de Dios Larraín, durante su paso por el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, donde repasaron su recorrido y las decisiones que definieron su crecimiento.

Lejos de fórmulas industriales, Pablo Larraín sostuvo que el mayor impacto de sus proyectos llegó cuando apostaron por historias con contenido social. Ese enfoque, explicó, no solo guía la selección de proyectos, sino también la relación con los creadores: confianza plena en la visión de cada director, sin intervenir en sus procesos.

El camino, sin embargo, no fue sencillo. Juan de Dios Larraín recordó que el cine chileno históricamente dependió de la coproducción internacional para existir. En ese contexto, Fábula entendió temprano la necesidad de salir al mundo, con México como primer destino de expansión y luego España y Argentina como parte de una red que hoy sostiene su actividad.

La trayectoria también está atravesada por tropiezos. Para ambos, los fracasos fueron determinantes para afinar su mirada. La productora, reconocen, ejerce una crítica interna exigente que funciona como motor de mejora constante.

Con títulos como Una mujer fantástica, Neruda o La memoria infinita, Fábula construyó prestigio global. En 2026, suma nuevos desafíos con series como Alguien tiene que saber y la adaptación de La casa de los espíritus, reafirmando una premisa: contar historias locales con ambición universal.