
Lo que comenzó como un formato experimental impulsado por el cierre de brechas de atención pospandemia y la masificación de TikTok, se transformó en 2025 en una vertical de negocio. El microdrama vertical ya no es solo una curiosidad de las redes sociales; es un modelo de negocio validado que atrae a conglomerados de medios tradicionales, inversores tecnológicos y plataformas especializadas en América Latina, Europa y Asia.
Según datos presentados por K7 Media en la última edición de MIPCOM, el sector ha superado la etapa de nicho. Solo en China, mercado pionero de esta tendencia, la industria genera más de US$ 5.000 millones anuales, emplea a 220.000 personas y atiende a una base de 662 millones de usuarios. Estas cifras han obligado a la industria occidental a recalibrar sus estrategias.
Clare Thompson, analista de K7 Media, destacó durante su presentación “Inside Microdrama: The Landscape in 2025 & Beyond” la velocidad de esta expansión: ‘Hemos estado siguiendo el crecimiento del microdrama en Asia durante años, pero incluso a nosotros nos ha sorprendido la rapidez con la que se ha escalado y diversificado en múltiples mercados en los últimos 12 meses’.
Una nueva gramática para el ‘Legacy Media’
Una de las grandes novedades es que el formato —caracterizado por episodios de uno a tres minutos, narrativa serializada y encuadres verticales— ha dejado de ser dominio exclusivo de aplicaciones independientes para integrarse en la estrategia de los broadcasters y estudios clásicos.
Fox Entertainment, por ejemplo, ha adquirido una participación accionaria en la empresa ucraniana Holywater, matriz de las plataformas MyDrama y MyMuse. El acuerdo compromete la producción de más de 200 títulos verticales en dos años, abriendo la puerta a la adaptación de la propiedad intelectual (IP) de Fox a este formato.
En paralelo, Telemundo Studios ha confirmado planes para adaptar la narrativa de la telenovela tradicional al formato corto, colaborando con el estudio VIP 2000 TV. Incluso Paramount ha sellado alianzas con la plataforma ReelShort para la promoción de títulos como Regretting You, buscando captar al demográfico juvenil.
Para Thompson, esta convergencia es clave: ‘Lo fascinante es cómo el microdrama está cerrando la brecha entre la narración guionizada tradicional y la economía de los creadores. No es una moda pasajera, sino una nueva gramática de la narración’.
La batalla por América Latina
La región se ha convertido en un campo de pruebas crítico. Según la consultora Fabric, Latinoamérica registra un 47% de preferencia por el drama en dispositivos móviles, impulsado principalmente por el segmento de 16 a 24 años.
Este apetito ha atraído a múltiples jugadores con modelos de negocio diferenciados:
- ReelShort: La plataforma de origen chino, con 70 millones de usuarios activos mensuales globales, ha penetrado agresivamente en la región. Ha cerrado acuerdos con Caracol TV en Colombia y cuenta con un catálogo de más de 450 series en México y 440 en Brasil.
- ViX MicrO: La apuesta de TelevisaUnivision optó por un modelo de distribución gratuito (AVOD) para maximizar el alcance masivo de sus producciones verticales.
- VYCO: En Argentina, esta plataforma emergente busca diferenciarse mediante la inversión en producciones originales con talento y matices culturales locales, alejándose del doblaje genérico.
Inteligencia Artificial y reducción de costos
La rentabilidad del modelo se ve potenciada por el uso de nuevas tecnologías. La plataforma ucraniana MyDrama, que proyecta alcanzar ingresos de US$ 1.000 millones para 2026, utiliza herramientas de Inteligencia Artificial para optimizar procesos.
Anatolii Kasianov, cofundador y codirector ejecutivo de Holywater, explica el impacto financiero de esta tecnología: ‘Lo que está sucediendo ahora con la IA es que nos ayuda a reducir las barreras de entrada y a crear contenido similar a un costo diez veces menor’.
Sin embargo, el mercado se bifurca: mientras algunas compañías automatizan producción, traducción y subtitulado, otras apuestan por elevar la calidad fichando a guionistas profesionales y talento reconocido, buscando replicar la calidad del primetime televisivo en la pantalla del smartphone.
Del fracaso de Quibi al éxito actual
El escenario actual contrasta con el fallido intento de Quibi en 2020. La plataforma fundada por Jeffrey Katzenberg, que quemó 1.750 millones de dólares antes de vender su biblioteca a Roku, llegó al mercado antes de que los hábitos de consumo se consolidaran. Hoy, la premisa de contenido corto y premium ha encontrado su momento, validada no por la especulación, sino por métricas de engagement que compiten directamente con el streaming tradicional.