Kidscreen Summit 2026: la creatividad en tiempos de IA

Evan Baily, President, Consolidated Baily (moderador); Eric Day, Senior Creative Technologist, Independent; Luisa Huang, COO & Co-Founder, Toonstar; Kenny Miller, Founder & Executive Creative Technologist, Backlot AI; Carl Reed, Founder & CEO, Composition Media.

La inteligencia artificial ya no es una promesa futura en el entretenimiento infantil: es una herramienta instalada en la sala de guionistas, en el estudio de animación y en la mesa de edición. En el panel “The Art of Intelligence: Using AI without losing the human touch”, ejecutivos y tecnólogos debatieron cómo integrar estos sistemas sin perder la esencia autoral.

Moderado por Evan Baily (Consolidated Baily), el intercambio reunió a Eric Day, Luisa Huang (Toonstar), Kenny Miller (Backlot AI) y Carl Reed (Composition Media). Lejos de una mirada apocalíptica, el foco estuvo en la práctica.

Para Eric Day, la IA funciona como un “colaborador” que acelera el estado de flujo creativo. “Antes podía quedarme días trabado en una página; ahora exploro direcciones en horas”, explicó. No se trata de abaratar costos, sino de ganar eficiencia para probar más animaciones o líneas narrativas sin invertir semanas en caminos que no prosperan.

Desde Toonstar, Luisa Huang subrayó el impacto cultural. Con su herramienta propietaria Ink & Pixel, el estudio diseñó un sistema cerrado, con activos propios y trazabilidad completa, pensado para reforzar la toma de decisiones humanas. “La creación es elección. La IA es capacidad”, resumió. Según la ejecutiva, el proceso puede acelerarse hasta un 75% en etapas específicas, sin perder control artístico ni seguridad legal.

Kenny Miller aportó una mirada comunitaria desde Machine Cinema, donde equipos realizan “Gen Jams” para producir cortos en pocas horas. Para él, la IA reduce el riesgo económico y emocional: permite fallar rápido, aprender y volver a intentar.

Carl Reed, en tanto, planteó la necesidad de “desarmar” los modelos, entender sus patrones y decidir qué adoptar. En un escenario donde la tecnología cambia cada cinco minutos, el desafío (coincidieron) no es usar IA o no, sino cómo hacerlo con criterio y responsabilidad.