
En Content Americas 2026, el panel “Microprogramming: what comes after microdrama” dejó en claro que la programación vertical ya no es un fenómeno limitado a relatos breves y melodramáticos. El formato está creciendo en diversidad, alcance y ambición, abarcando desde factual y entretenimiento hasta propuestas híbridas y experimentales.
La sesión estuvo a cargo de Gloria Saló, directora de producción y consultoría de contenidos en GECA, quien presentó datos y casos concretos que confirman este giro. Según los últimos estudios de consumo en España, el contenido vertical se ve mayoritariamente a través de YouTube, que se consolida como la gran pantalla del audiovisual móvil. Plataformas como DramaWave o Drama Dos concentran más del 60% de su consumo en este entorno, por encima de sus propias apps.
Saló subrayó que el vertical ya no es sinónimo exclusivo de microdrama. El entretenimiento también encontró su lugar en la palma de la mano: realities, shows, formatos de citas y propuestas originales como Dog Dates, una producción británica que combina citas a ciegas con perros como protagonistas.
La innovación tecnológica también juega un rol clave. Un ejemplo es The Interlovation, serie creada con inteligencia artificial y lanzada por AXN Asia junto a OK Plus, que utiliza narrativa inmersiva y cámara subjetiva para generar una experiencia inquietante e interactiva basada en casos criminales reales.
Con la aparición de plataformas especializadas como ScreenFi, el mensaje final fue claro: el desafío del microprogramming no pasa por producir más y más barato, sino por producir mejor, con propuestas que capturen de verdad la atención de audiencias cada vez más exigentes.