
En el keynote “Warner Bros. Discovery: A Dream Destination”, Nicolás Mc Cormack, VP de Ad Sales para México y Centroamérica de WBD, planteó una premisa central: en un ecosistema audiovisual en plena transformación, las marcas ya no pueden limitarse a interrumpir historias; deben convertirse en parte de ellas.
Mc Cormack describió un sistema donde todo está conectado: lo que vemos en televisión, en streaming, en redes, en deportes o videojuegos; el producto que compramos porque lo descubrimos en un video; y el evento en vivo que completa la experiencia. Ese entramado, afirmó, representa una oportunidad inédita para las marcas, que entendieron que la relevancia ya no está en ocupar espacios, sino en integrarse en la narrativa con propósito y emoción.
El cambio de público es clave en este proceso. Hoy es más exigente, más informal y, sobre todo, más emocional. ‘Las marcas que conectan no son las que gritan, sino las que cuentan historias de valor’, señaló. Esta búsqueda impulsa nuevas formas de interacción con los contenidos, donde el impacto se vuelve enorme y la audiencia quiere participar activamente de experiencias que tengan sentido y generen conversación orgánica, incluso traducida en resultados concretos como ventas.
Para Mc Cormack, la industria se enfrenta a un nuevo paradigma: marcas, plataformas, creadores y agencias ya no pueden trabajar en compartimentos estancos. Se pasa de un modelo transaccional a uno de colaboración creativa, donde las marcas se vuelven cocreadoras de contenido, transmiten su propósito a través del entretenimiento y construyen vínculos genuinos con comunidades interactivas más que con simples espectadores.
‘Un destino soñado no es un título: es una invitación’, concluyó. Una invitación para audiencias que buscan historias memorables y para marcas que aspiran a dejar huella. Porque cuando una historia se cuenta bien, no solo se ve: se vive, conecta y perdura.