
En el informe central de esta edición, se detallan las principales nuevas vetas digitales que tiene la industria de contenidos para superarse. En este artículo nos ocupamos de las más incipientes en América Latina, con todo para dar: CTV, Bundling, Streaming Channels y Shoppable TV. Resumamos el estado de evolución de cada una.
CTV y Streaming Channels: el regreso a la sala de estar
Tras la pandemia, la forma de consumir contenido ha migrado hacia una síntesis entre lo digital y lo tradicional. La tendencia emergente es el regreso a la «sala de estar», donde plataformas digitales y creadores aprovechan la pantalla del televisor para generar experiencias que emulan la televisión clásica, pero con la interactividad del entorno digital.
YouTube lidera esta transformación. Según cifras de la compañía, los usuarios reproducen más de 1.000 millones de horas diarias de contenido en sus televisores, superando ya al consumo en dispositivos móviles. Neal Mohan, CEO de la plataforma, define este fenómeno como un «éxito de la noche a la mañana que se ha gestado durante muchos años». Esta realidad ha motivado a los creadores a optimizar sus producciones: las cargas de video en 4K aumentaron un 35% interanual, y actualmente 40 de los 100 canales principales de YouTube se consumen primariamente en pantallas de TV.
En América Latina, esta «revolución del streaming» ha dado lugar a canales nativos digitales como CazéTV en Brasil, u OLGA, LUZU TV y Bondi Live en Argentina. Estas señales ofrecen programación lineal en vivo con altos niveles de interacción, llenando un vacío generacional. Nicolás Andjel, de YouTube para Latinoamérica, explica que el éxito de estos canales radica en entender «una necesidad generacional y un código de época» que los medios tradicionales descuidaron.
La industria avanza hacia un modelo híbrido de coexistencia. Georgina Geirola, de Paramount, y Franco Pricolo, de Bondi Live, coinciden en ver al streaming no como una amenaza canibalizadora, sino como una herramienta complementaria y poderosa, citando ejemplos de sinergia como la emisión conjunta de formatos de Telefe con streamers para viralizar reacciones.
Shoppable TV: de la pantalla al carrito de compras
El concepto de Shoppable TV está redefiniendo la interacción, transformando al televisor en una extensión del marketplace. Aunque incipiente, su potencial en la región es significativo debido al auge del streaming y la penetración del comercio electrónico.
Brasil se posiciona como el mercado más maduro. Datos de YouTube Brandcast 2025 indican que el 53% de la audiencia mayor de 18 años consume contenidos en televisores conectados (CTV). La plataforma ha lanzado su herramienta Shoppable CTV, permitiendo compras directas desde la pantalla o mediante redirección al móvil.
Por otro lado, Mercado Libre ha integrado tecnología para ofrecer live shopping, un formato que mezcla entretenimiento e inmediatez comercial. A esto se suman iniciativas en México, Chile, Perú y Argentina, donde plataformas como TikTok y Shopee experimentan con modelos híbridos. En el futuro cercano, la visión es que cualquier contenido —desde una serie hasta un programa de cocina— sea una oportunidad de compra instantánea, apalancada por tecnologías como códigos QR y la interactividad del control remoto.
Bundling: la respuesta a la saturación
Frente a la fragmentación de la oferta y la sensibilidad al precio del consumidor latinoamericano, el bundling (agrupación de servicios) se consolida como una estrategia estructural. Según la consultora Omdia, este formato representará un tercio del negocio SVOD en Estados Unidos para 2029, una tendencia que se replica en la región.
Las telecomunicaciones juegan un rol central como agregadores. BB Media estima que las telcos concentran el 77% de los acuerdos de bundling a nivel global. En Latinoamérica, operadores como Claro, Vivo y Go integran servicios premium (Netflix, Disney+, Max) en sus planes de conectividad.
Este modelo ofrece una relación ganar-ganar: el usuario obtiene precios más bajos y una gestión centralizada, mientras que las plataformas reducen sus costos de adquisición y aumentan la retención. Plataformas como Prime Video y Claro Video están evolucionando hacia ecosistemas híbridos que combinan SVOD, AVOD y TV en vivo, adaptándose al poder adquisitivo local. El futuro del sector, por tanto, dependerá menos de la exclusividad y más de la capacidad de simplificar el acceso al contenido dentro de un ecosistema interconectado.