Ampere Analysis: la Industria busca IPs digitales y contenidos de manga para atraer a los más jóvenes

En 2025, los contenidos infantiles en género sin-guión, remakes, adaptaciones de cine, videojuegos, comic y manga, experimentaron significativas alzas que están impulsando las comisiones de programas para los más pequeños.

El mercado de encargos atraviesa una etapa de transformación profunda marcada por la presión sobre los ingresos, según reveló Cyrine Amor de la consultora Ampere Analysis. Aunque la tendencia general de los últimos años ha sido a la baja en cuanto al volumen de encargos, el análisis detecta incipientes señales de mejora en el mercado.

La contracción de la animación

Uno de los cambios más drásticos se observa en la longevidad de las producciones: se están encargando menos temporadas por programa. El género de animación ha sido particularmente golpeado, pasando de un promedio histórico de 5 o 6 temporadas a solo 2 en la actualidad.

Si bien el volumen total de estos encargos ha disminuido en la mayoría de las áreas, el reporte destaca que géneros como la comedia y el drama guionado están en ascenso, contrarrestando la tendencia negativa general.

Por su parte, las fuentes de inspiración para nuevos contenidos están cambiando rápidamente. Según los datos comparativos entre 2023 y 2025 presentados por Ampere, las adaptaciones literarias cayeron del 39% al 31%; las series derivadas de franquicias existentes bajaron del 31% al 25%; mientras que los contenidos en base a cómics y mangas registraron un salto significativo, pasando del 6% al 14%, consolidándose como una fuente clave de propiedad intelectual.

YouTube y la estrategia demográfica

Cyrine Amor subrayó que, dado el crecimiento de YouTube en los hogares con niños, no es sorprendente que las plataformas de streaming estén recurriendo cada vez más a contenidos y talentos originados en las redes sociales y específicamente en YouTube.

En un ecosistema donde lograr el reconocimiento de marca es cada vez más difícil, la estrategia dominante es apostar por marcas y propiedad intelectual (IP) ya existentes. Además, se observa un cambio en el foco demográfico, con una tendencia creciente a encargar más programación dirigida al segmento de edad de 10 años en adelante.