
En plena aceleración de la inteligencia artificial dentro del audiovisual, Sequencer Media busca resolver un problema que la industria ya reconoce: la distancia entre experimentar con IA y poder sostener producciones complejas bajo estándares profesionales. En diálogo con Prensario Internacional, la compañía basada en Silicon Valley detalla cómo su propuesta apunta a ordenar ese proceso y convertirlo en un flujo de trabajo real.
“Hoy existen herramientas capaces de generar piezas aisladas, pero no de acompañar proyectos de largo formato” explica Nico Maffey, CEO de Sequencer Media. En ese contexto, la compañía desarrolló un modelo híbrido que combina una plataforma que orquesta modelos de imagen, video y audio en un único pipeline, con un estudio creativo que trabaja junto a productoras, broadcasters y agencias en la implementación concreta.
La propuesta impacta en distintas etapas. Desde el desarrollo, donde acelera procesos creativos y reduce tiempos de salida al mercado, hasta la producción, aportando flexibilidad para generar escenas o expandir contenidos sin las limitaciones tradicionales. También en la distribución, donde facilita la escalabilidad y localización entre distintos mercados y plataformas.
Pero el foco no está solo en la eficiencia. A medida que la IA gana terreno, las preocupaciones se vuelven más específicas: propiedad intelectual, uso de datos, riesgos legales. Sequencer responde con una capa de gobernanza que incluye entornos controlados, trazabilidad completa a través de metadata y sistemas de evaluación de modelos en función de su transparencia y licencias. “No es solo producir, es hacerlo con garantías”, remarca.
El diferencial, aseguran, está en la adopción sin fricción. En lugar de reemplazar equipos, integran creativos especializados en IA dentro de los flujos de trabajo existentes. “La tecnología potencia, no sustituye”, sintetiza.
De cara al futuro, la compañía anticipa un cambio de paradigma. Con la caída de las barreras técnicas, el valor ya no estará en el acceso a la tecnología sino en la capacidad de construir una identidad consistente.
“Cuando todo se puede generar, lo difícil es decidir”, afirma Maffey. En ese escenario, creatividad, tecnología y gobernanza serán los pilares para sostener un lenguaje audiovisual propio y competitivo a escala global.