
Shorta, la nueva plataforma de micro-ficción en formato vertical, cerró una ronda pre-seed por US$ 6 millones y acelera su desembarco en el mercado audiovisual con una propuesta que combina tecnología, narrativa y consumo mobile-first. La compañía fue fundada por Ariel Arrieta (NXTP), Tomás Escobar (Cuevana) y el cineasta Armando Bo, ganador del Oscar por Birdman, con el objetivo de adaptar a América Latina un modelo que ya es masivo en China.
La idea surgió tras un viaje de Arrieta y Escobar al país asiático, donde detectaron una industria de “short dramas” que ya mueve US$ 12.000 millones anuales. De regreso, convocaron a Bo para aportar el know-how creativo y dar forma a un proyecto que busca romper con las lógicas tradicionales de producción, distribución y monetización.
Con un equipo de 25 personas, Shorta apunta a estrenar una serie original por semana y superar las 100 producciones en su primer año. El foco está en contenidos breves, pensados para consumo directo en el celular, con costos significativamente más bajos que los de las plataformas tradicionales.
El respaldo de inversores como Guillermo Rauch, Martín Varsavsky, Matías Woloski y Emiliano Kargieman, junto a fondos como Newtopia VC y Monashees, le permite operar con una lógica híbrida entre compañía tecnológica y productora audiovisual.
El modelo también propone un impacto en la industria: Shorta financia los proyectos, pero la ejecución queda en manos de productoras y creadores externos, dinamizando un sector afectado por la caída de la TV tradicional. Con más de 50 series en marcha y un mix de talentos que combina figuras reconocidas e influencers, la plataforma busca captar audiencias jóvenes y construir escala regional.
Con base en Buenos Aires, la compañía ya proyecta su expansión hacia México, Brasil y España, mientras prepara una nueva ronda de inversión. La ambición: convertirse en el próximo unicornio del entretenimiento digital en América Latina.